María Toledo y Arcángel deslumbran en el cierre del ‘Bankia 2012′
MARÍA TOLEDO, cante, piano. Jesús del Rosario, guitarra. David Moreira, violín. Yelsy Heredia, contrabajo. Lucky Losada, cajón.
ARCÁNGEL, cante. Miguel Ángel Cortés, guitarra. Dani de Morón, guitarra. Antonio Coronel, percusiones.
Festival Flamenco Bankia 2012. Teatro Circo Price. Madrid, 11 de febrero de 2012.
Hace ya tiempo que el público español se vuelve a emocionar con el registro blanco del flamenco, recuperado de su travesía del desierto; vuelve a copar los teatros para jalear los primeros ayeos. Anoche, el Teatro Circo Price estaba llenísimo, precioso y predispuesto, entregado de antemano a un gran cartel. Hubo recompensa, porque María Toledo y Arcángel hicieron un muestrario de cante de carácter y propio. En definitiva, ambos están hechos de pura materia flamenca. El de María es un espectáculo concienzudamente trabajado, si bien, debido a su juventud, está por venir aún la cima de su arte. Lo que la diferencia de Arcángel, cuya propuesta está perfectamente cerrada, es un producto acabado, combativo en forma y contenido, muy intelectualizado, musicalmente maduro y emocionalmente supremo, una engrasada maquinaria de reinterpretación del flamenco. Retador, lanza su mensaje a bocajarro, con sentido escénico, no hace gracietas, habla lo justo… Todo esto, sin lugar a improvisación, no quita emoción alguna a su flamenco, que sigue, muy hondo, erizando con sus accesos de furia y exquisitez.
María Toledo, letra y música
MARÍA TOLEDO estuvo casi una hora, vestida en ceñido art-decó. Su voz es poderosa y asombra en su juventud cómo se adueña del conjunto musical, plena de seguridad. Es parte del show el contraste entre su rajo, antiguo y provocativo, y lo moderno del formato, mezclas instrumentales y armonías. El piano le aporta sutileza, sofisticación. Cada estilo tiene siempre un puntito diferente de lo que se esperaría. Con esos mimbres abrió por soleá, después hizo los tientos tangos. Con el supremo violín de David Moreira arrancó nuevas sonoridades a la petenera. Valiente atacó a solas la seguiriya, de repente música de alto voltaje con cajón y guitarra atacando los tiempos. Contrabajo y cajón sordo se abren después por alegrías y el público está más que rendido ya. Una mágica canción a dúo con violín, bulerías y un bis por fandangos fueron sus números de despedida, acordándose de Lole y Manuel y de Moraíto. Todos los músicos en plan estelar, con menciones especiales para el guitarrista Jesús del Rosario y el violinista David Moreira.
Arcángel, la vida sin freno
ARCÁNGEL, decíamos, fue en el Price una catarata tras otra de emociones. Actuó con enorme grandeza, cantó en difícil y en más difícil y el público se rendía desde el primer quejío. Él muestra, entre otras cosas, que el flamenco moderno sigue avanzando hacia la perfección en esa asignatura que era el acompañamiento al cante, con él logradamente definitivo, gracias a las audaces armonías, sentido del compás y, cómo no, trabajo de ensayo de los soberbios Miguel Ángel Cortés y Dani de Morón con su jefe de filas. En su interpretación de la malagueña de Chacón trae los tercios a su particular forma, los estira, los recorta… Se marcó un tremendo abandolao, tan caro a los nuevos cantaores blancos. Por soleá metió unos crujíos de impresión que levantaban al público de la silla, y a su final, con sus músicos, la vistió de fandango fugaz antes de traerla de nuevo a su centro ¡Cómo se rompe Arcángel en los tangos de Granada!, otro estilo que magnífica su poderío vocal. Y magistral cómo los dejó morir atravesándolos de progresivo silencio… Después se enfrentó a solas, con Cortés, a la siguiriya, demostrando que está hecho a todo, magistrales ambos en una muestra definitiva y absoluta de cómo engarzar cante y acompañamiento. Y todos arrebatados con ella.
Por bulerías con Dani de Morón nos llevó a una cima de emoción sin límite, el guitarrista con un aire insuperable de su tierra y el cantaor con una variedad prodigiosa de recursos y expresividad, ya parando el cante, ya metiéndolo en canción, ya volando veloz por lo alto del Price, una exquisitez, de nuevo ahogando el tiempo a su final…En el público ya enloquecíamos. Fue luego el momento en que habló por única vez, se paró en las dificultades actuales, en el agradecimiento a público, organizadores y músicos. Y su reinterpretación del mundo folclórico y sones de Huelva acabaron de cerrar la noche feliz. Y fue ahí, moviéndose por estilos personales de fandangos, cada uno de estilo distinto al anterior, donde abocó su particular y encendidísimo alegato contra la pureza. En armonías nuevas, no fáciles de escuchar, muy técnicos y elaborados…, sensacional muestra de creatividad, poderío vocal y sensibilidad musical.
Juan Jorquera


